18 abr. 2011

__ NO ME IMPORTA NADA __


   Mis piernas desfallecen cuando me sé perdida en este mundo, porque no hay sitio donde anclar mi tristeza sin ser vista, no hay sitio donde dejar pasar la vida delante de mis ojos sin ser molestada, no hay sitio donde llorar sin que nadie se acerque a consolarme... 
   
   No hay consuelo para los que sueñan con una vida mejor, pero que, al despertar, recuerdan que sus tobillos permanecen todavía encadenados en el suelo de la realidad con los grilletes del destino. 

   No hay piedad para los que se atreven a liberarse de sus cadenas en su mundo, y cuando retornan a la cruel verdad de la realidad se dan cuenta de la imposibilidad de sus anhelos, de la estupidez que han cometido al creer que su felicidad podía ser posible en este mundo.

   No hay compasión para los que osan, en su mísera existencia, aspirar a algo para lo que no nacieron, y, tras mil y un intentos de alcanzarlo, caen, exhaustos, al borde de sus propias vidas, observando cómo pasa el tiempo a la espera del desenlace.

   No hay perdón para aquellos que son arrastrados por su infelicidad a los brazos del dolor, siendo éste el único testigo de sus sufrimientos y desdichas, y tratando de salir de éste creen ,ufanos, que hay una escapatoria.

   No hay felicidad para los que aman sin el consentimiento de su razón, para los que aman sin el consentimiento de su mundo, para los que aman a pesar de no ser correspondidos, para los que aman algo imposible, completamente fuera de su alcance. Para ellos sólo hay espejismos de dicha, que aparecen cuando abandonan sus cuerpos en las manos del dios de los locos. El dios que promete veleidosos ensueños de dicha, que se desvanecen  cuando llega la consciencia, dejando solamente rastro en las desilusiones de los pobres desdichados que han confiado en el señor de los sueños.

   Pero no me importa nada, solamente Tú, y tu felicidad.